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Arqueología web

¿Cómo empezaron los medios españoles en Internet? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Cómo trabajaban? ¿Quiénes eran? ¿Qué aportaba una edición digital? ¿Cómo eran los editores? ¿Cómo subían las fotos? ¿Y los vídeos y audios? ¿Qué medio publicó el primer blog? ¿Y los primeros gráficos? ¿Cuántos lectores tenían? ¿Fueron siempre gratis? ¿Qué dificultades encontraron?

Queremos saber cómo se las apañaban los que apostaron por Internet en los medios, conocer a los protagonistas, que nos cuenten las historias que hay detrás de la historia de los medios españoles en Internet.

El post completo, en 1001medios.

Alto el fuego de ETA “permanente, general y verificable”

ETA ha declarado este lunes un alto el fuego “permanente, general y verificable”. Por iniciativa de Juanjo, en 1001medios publicamos a partir de hoy una serie de entrevistas que tienen como objetivo reflejar los disintos puntos de vista de la sociedad vasca.

Un debate abierto (I): entrevista a Inés Gallastegui y Xabier Txokarro.
Un debate abierto (II): entrevista a Hasier Etxeberria y Javier Vizcaíno.
Un debate abierto (III): entrevista a Samantha Koziner, Ana Sainz y Vicente Hernández.
Un debate abierto (IV): entrevista a Mikel Iturria y Gorka Julio.

Elegí ser periodista

En la redacción. Foto: Jorge París

Con 18 años y la cabeza llena de pájaros me hicieron elegir qué quería ser de mayor. Sólo pensaba en viajar de todas las maneras posibles y no estaba preparada para tomar esa decisión. Quería ser muchas cosas, no entendía (y sigo sin entender) que sólo se pueda ser una cosa en la vida. Iba para médico (para eso estudié Ciencias), pero no quise enfrentarme a la posibilidad de matar a alguien por error. Se me daba bien dibujar, pero descarté Bellas Artes porque ganarse la vida con ello iba a ser difícil. Así que elegí ser periodista: era más útil para cambiar el mundo.

Recogí mis bártulos y me fui a Madrid. Caí en un colegio de monjas (¡monjas!) lleno de niñas a las que sólo les preocupaba su pelo y cuánto dinero tenía la familia del tío con el que se habían liado esa noche. Mi incontinencia verbal me jugó unas cuantas malas pasadas. Un día se me ocurrió pedir papel en la sala de la tele y fue peor que blasfemar. A mis amigas las elegí a dedo. Apunté a cuatro y acerté: seguimos cuidándonos.

La facultad era una pérdida de tiempo, tanto que a finales de primero estuve a punto de mandarlo todo al carajo. Mi padre me salvó de aquella crisis de ilusión. En segundo las cosas mejoraron. Tengo buen recuerdo de mis profesores de Historia, Relaciones Internacionales y Literatura. Haciendo un trabajo para Jesús Flores, que nos daba Internet, una noche descubrí los blogs y me lie leyendo a Iscariot hasta las mil.

Gracias a María Tellería salí a la calle. Era 2004. Ana Botella dirigía la concejalía de Asuntos Sociales y acababa de anunciar un polémico Plan Municipal contra la Explotación Sexual. Mientras muchos de mis compañeros se inventaban sus reportajes para salir del paso (también tenía mérito aquello), me fui a la calle Montera y hablé con las prostitutas. Después me planté en la cabecera de la manifestación del 8 de marzo de la calle Atocha. Los fotógrafos hicieron su trabajo, los plumillas grabaron las declaraciones de los políticos y como no había más preguntas, me lancé: “Señor Llamazares, ¿qué opina sobre el Plan de Ana Botella?”, balbuceé. “No sé de qué me habla”, respondió y yo me quedé a cuadros. Saqué un 8. El gusanillo ya empezaba a crecer.

En tercero me fui a México. Volví a caer en una universidad llena de niños ricos, cosas del intercambio. A mis futuros amigos ya los había fichado en los pasillos, pero esta vez me eligieron ellos a mí. Si me pongo a contar batallitas no paro. Aprendí más en México que en los tres años en Madrid. Ir a clase de Literatura Latinoamericana eran como entrar en otra dimesión. Osmar Sánchez, nuestro profesor cubano, se sabía de memoria a Cortázar, Sábato, Borges, Martí, Bombal, Huidobro, Onetti, Darío… Y contextualizaba todo. Ese año me pateé la ciudad haciendo fotos con mi réflex y aprendí a revelar. También me presté voluntaria para salir a cantar (fatal) en clase a ver si así se me quitaba el pánico escénico. Me enseñaron nociones básicas para hacer guiones, para diseñar revistas y periódicos (en papel), editar vídeo y audio. Me metí en sitios que nunca confesaré muy alto y me apunté a todos los planes. Tuve la suerte de que mis amigos eran de lo más creativo. Viví como si no hubiera mañana y lo dejé todo por escrito. Aprendí mucho, a marchas forzadas también.

Ese verano hice prácticas en EFE en Donosti. La calle que pisé fue de camino a las ruedas de prensa que mis compañeros rechazaban. Mi jefa se encargó de dejarme claro que los temas se hacían por teléfono. Mi primer reportaje, sobre la reventa de entradas para un concierto de U2, fue contraportada de El Diario Vasco. Flipé. Mi padre lo enmarcó, pero yo le dije que no quería trofeos. No sé qué pasó con eso. Escribí sobre las vírgenes (no) negras de Gipuzkoa, las armerías de Eibar y la visita de Hiroyoshi Ishida a Donosti. Éste último triunfó. Poco rastro queda en Internet.

Volver a Madrid fue una agonía. Las clases seguían siendo infumables y salvo en Literatura y Periodismo, Derecho de la Información y Cine, pasábamos el tiempo haciendo sudokus. Por las tardes hacía prácticas. Aguanté tres semanas en Europa Press mandando alertas a móviles. Suponía levantarme a las 7.00 h para ir a la uni, saltarme la última clase, comer un bocata en el bus y cruzarme Madrid en metro para meterme cinco horas (que siempre se alargaban) en una redacción que no me aportaba nada; salir a las mil, otra hora de metro para llegar a casa y hacer trabajos hasta las tantas. Todo por 233 euros. Lo dejé y me saqué el carné de conducir.

A los pocos días me llamaron de Nexo. Eran tres horas a 10 minutos andando desde mi casa y encima me pagaban más. Aprendí lo imposible sobre motores de camiones y autobuses, pero a cambio viajé mucho y me tocaron los mejores compañeros del mundo, incluido mi jefe, Dani, a quien quiero con locura. Ahí acabé mis casi mil horas de prácticas. El día que me fui me regalaron una bola de nieve con un fotograma de La Dolce Vita. Yo no podía para de llorar. Todavía seguimos quedando para tomar cañas.

Lo que me hizo dejar Nexo fue el Programa Primer Empleo de la Asociación de la Prensa de Madrid. Nos habían explicado que era como la oportunidad de nuestra vida, así que cuando me llamaron para pedirme el curriculum tardé en mandarlo lo que me costó encontrar un ordenador. A la entrevista fuimos cinco de cada facultad de Periodismo de Madrid. Había mucha tensión: sólo 29 saldríamos de allí con trabajo. Entré tranquila. Me recibieron con un “¡Anda, una giputxi!” mientras cerraba la puerta. “A mucha honra”, contesté y entonces me di cuenta de que tenía a la cúpula de la APM delante. Nos echamos unas risas, les dije que quería cambiar el mundo, trabajar en un periódico y que cuidaran a mi amiga Ana, que entraba después y estaba que se comía hasta los codos. A ella le tocó El Mundo; a mí, 20 Minutos. Nos avisaron por SMS.

Recuerdo perfectamente mi primer día. Era enero de 2007. Aluciné con la redacción, entonces en el Palacio de la Prensa, en Callao. Me pusieron en Cierre y fue la mejor manera de entender cómo funciona un periódico. Aprendí muchísimo. Desde entonces leo y analizo los periódicos a partes iguales. Alguna vez hasta me han pillado subrayando frases con un boli. Casualidad o no, uno de mis primeros temas fue sobre las mujeres de vida alegre. Cada dos por tres entraba al despacho de Arsenio a pedir un cambio de sección. Se me acaba el contrato y necesitaba ver otras cosas. No sé si por pesada, pero en septiembre, cuando nos mudamos a Condesa de Venadito, me pusieron en Local.

Entonces empecé a sentir lo que era el periodismo de verdad. Adolfina, mi jefa, demostró una paciencia conmigo que no sé si alguna vez le agradecí. Tenía turno de tarde en web. A veces me tocaba algún temilla para papel. Viví todo el proceso de fusión. Me enganché a la adrenalina de la última hora y hasta hoy. Lo bueno llegó con el turno partido. Empecé a salir a la calle con Jorge y cada paso era una lección. Con él he crecido. Recuerdo especialmente el día que nos tocó salir corriendo a cubrir el cierre de una residencia de ancianos o cuando fuimos a El Gallinero. También el día del Bus de la Navidad, pero cada uno de esos da para un post. Éramos el Equipo A.

Eso duró un año. Se me acabó el contrato y no me renovaron por la crisis. A los 15 días estaba trabajando en Ivive.com. También aprendí, pero otras cosas. En aquella época conocí a Hasier, que luego se inventó Zuzeu.com y me metió dentro desde el primer momento. Todavía no me explico por qué me quiere tanto. En abril regresé a 20 Minutos. Estuve unos meses en La Revista y cuando la desfusión, volví a Local. Fui la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. Hubo días buenos y muy buenos y otros que prefiero olvidar. En cualquier caso disfrutaba de cada momento. David, Jaime, Virginia, Pablo y Susana, entre otros, me enseñaron mucho y demostraron santa paciencia en muchas ocasiones.

Un no desalojo la Cañada Real. Foto: Jorge ParísEl accidente de Barajas me marcó. Adoraba cubrir los desalojos en la Cañada Real y meternos por accesos inconfesables para llegar hasta donde la Policía Nacional no nos dejaba. Lo hicimos todas las veces. Lo pasaba como una enana con Jorge. Nuestra relación se fue fortaleciendo en los viajes a Camarma, Valdemoro o Fuenlabrada, recorriendo los PAUs de Madrid, en las visitas a los hospitales, de camino a las entrevistas o al Ayuntamiento. También en la cola del paro o cerca del puente de Segovia. Me enseñó a contener las lágrimas.

También hubo viajes. En Copenhague, donde se elegía la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, nos saltamos el cerco de seguridad y nos colamos en el hotel del COI. Mientras Lula, los reyes, Gallardón o Pelé iban de un lado a otro estresados, unos señores entraditos en años de la delegación de Brasil me hicieron una proposición indecente. Nos reímos. El día de la elección de sede, en danza desde las 5.30 h, no paramos ni un segundo hasta casi medianoche y fue lo mejor. Adoro las carreras por los pasillos. Después me mandaron a Marruecos, con los chavales de Madrid Rumbo al Sur. Escribir en la parte de atrás de una pick-up que no paraba de botar mientras soplaba viento con arena fue toda una experiencia; dictar una crónica en unas ruinas en medio de la nada mientras anochece es algo que no se me olvidará en la vida, por no hablar de la comida del Ejército o de despertar de madrugada en mi saco de dormir y al aire libre con los rezos del Ramadán.

Desalojo Patio Maravillas

Luego vino el desalojo del Patio Maravillas. Me avisaron por mensaje y en media hora estaba allí. La Policía no me dejó pasar (para variar), pero hablé con los okupas y me colé porque no sabía cómo contar un desalojo si no era desde dentro. La ayuda de Pablo fue imprescindible para hacer la cobertura desde Twitter. Acababa de estrenar mi iPhone. Si me llega a pillar ahora…

Toda mi vergüenza la perdí en Barajas y con Alan, que me incitaba a hacer más y más, me partía de risa. Al día siguiente sacaron el vídeo en Telemadrid y casi me muero sonrojada. Me fui de vacas por la ciudad, aprendí que puede ser divertido fumar en el ala de un avión.

En marzo de 2010 la vida me clavó tres puñaladas por la espalda en menos de una semana. Un jueves, un sábado y un martes. El viernes conocí a los 1001medios. Unas semanas más tarde me hicieron una oferta de trabajo.

Terminé mis días en 20minutos.es en el XI Congreso de Periodismo de Huesca. Virginia volvió a apostar por mí. Tengo mucho que agradecerle: esa experiencia me dio todavía más ganas de seguir aprendiendo. Unas semanas más tarde nació Alderrai. Empezó la gira por los saraos, luego rebautizada Redacción Itinerante. Las Blogs y Medios en Granada; el Nonick en Bilbo y el V Congreso Internacional de Nuevo Periodismo en Comillas; Café y Periodismo en Madrid; el curso Nuevas Herramientas para el Periodismo en La Rábida, Huelva; El Periodismo que nos viene, en Gasteiz; el EBE, en Sevilla, o el TEDxBilbao, y seguro que se me olvida algo. He conocido a mucha gente y si empiezo a nombrar no acabo.

No sé si tengo talento. No sé si sé escribir. No sé si tengo criterio ni mirada. Lo único que sé es que elegí ser Periodista, que estoy aprendiendo, que echo de menos una Redacción y que he disfrutado todos y cada uno de los temas que me ha tocado hacer. Igual es porque el Periodismo me permite ser Periodista y cualquier otra cosa cada día. Sólo necesitaba expresarlo.

(Las fotos y el segundo vídeo son de Jorge París)

Un chiste de portada

Portada del diario Público del 29 de septiembre de 2010

Sobran las explicaciones porque habla por sí sola. Una portada de chiste. Un chiste de portada, que no una portada de chiste. En cualquier caso, como dice Juan Luis Sánchez, es histórica.

Y tras un intenso debate con los 1001medios y al hilo de unas reflexiones de Carmen y de Juanpi, lanzo unas preguntas al aire: En las redacciones desfusionadas, ¿el papel ha hecho huelga el miércoles y la web la hará el jueves? En las redacciones fusionadas, ¿trabajarán media jornada el miércoles (para la web) y media para el jueves (para el papel)? Y, en las integradas, trabajarán el 75% el miércoles (para la web) y el 25% el jueves (para el papel)?

Y lo más importante de todo: si no puedes parar de pensar, ¿eres un esquirol?

Para saber más: Portadas limpias por la (huelga) historia, por Paco Torres.

#PeriodismoUNIA o cómo en tres días se puede aprender más que en cuatro años en la facultad

Post publicado en 1001medios.

La redacción itinerante en pleno apogeo

Salimos de Donosti con ganas de comernos el mundo. En las risas del camino fundamos la redacción itinerante tras descubrir que íbamos a hacer la ruta 66 (aka A-66). Nos escuchamos los boletines de todas las provincias que se cruzaron en nuestro camino. Alguno hasta lo destripamos. A la altura de Moguer, allí donde nació Juan Ramón Jiménez, descubrimos la gasolinera Platero. Nos volvimos locos. Paramos el motor en la playa de Las Dunas con unas ganas irrefrenables de darnos un baño, pero acabamos escuchando a Enrique Meneses en la radio mientras anochecía y nos brillaban los ojos. El baño nos lo dimos.

Día uno

Lo mejor empezó el miércoles en el encuentro ‘Nuevas herramientas para el periodismo‘. Llenazo en el aula en un lugar sin igual: la Universidad Internacional de Andalucía en La Rábida (Huelva). Unos 40 periodistas de España y Latinoamérica dispuestos a aprender cómo manejar lo último de lo último en instrumentos para contar historias. Sin duda “el curso que mayor acogida ha tenido este año”, dijo Antonio Manfredi, presidente de la Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía. No sabíamos, todavía, que en los tres dias que nos esperaban por delante íbamos a aprender más que en los cuatro años en la facultad.

La directora de Cibersur, Victoria Cabrera, nos contó su experiencia al frente de este medio especializado en tecnología. Explicó a un público entregado cómo fundaron el diario digital (sin un duro: usaban ordenadores personales), cómo aprovecharon el papel para darse a conocer (entonces casi nadie usaba Internet) y las distintas fases por las que ha pasado el proyecto durante estos diez años. También cómo obtienen ingresos al vender piezas a medios generalistas (“somos nuestra propia competencia”). Tomen nota: en plena crisis se lanzan a su “aventura americana” con redacciones locales en Chile, México y Argentina. Nadie ha dicho que fuera fácil: han tenido que teclear lo suyo y reinventarse cada día para llegar hasta aquí.

El periodista y profesor de la Universidad Nova de Lisboa, Antonio Granado dejó boquiabierto al personal al hablar de convergencia (su ponencia está disponible en Slideshare, en portugués). Puso ejemplos de medios que se están adaptando muy bien: Monocle, The New York Times Company, The Daily Telegraph, The Wall Street Journal, Reuters o Wired. Carcajadas cómplices en la sala cuando aseguró, bien serio: “No sé si os habéis dado cuenta de que para hacer esto no hacen falta menos personas, sino más”.

Nos dio las claves para el desafío de la convergencia: interésate por el mundo que te rodea; no te avergüences de hacer preguntas; aprende a detectar una historia; domina internet, sus herramientas y sus espacios; escoge un área y especialízate; no tengas miedo de experimentar; cumple las reglas deontológicas siempre para ganarte la credibilidad; cuida tu reputación digital porque la web es para siempre; presta atención a tus lectores y actualízate constantemente.

El Director de Comunicación de Tuenti, Ícaro Moyano, nos habló sobre la función periodística de las redes sociales. Empezó con un repaso a la historia de Internet que se convirtió en una de esas clases majestuosas (de lo bien narrada) que no quieres que acabe nunca. “Hemos pasado de relacionarnos en pasado a hacerlo en presente. El que nos ha demostrado que esto ha cambiado ha sido Twitter”, aseguró para después hablar de la concurrencia de audiencias (ver la tele con el ordenador sobre las piernas y estar a ambas cosas, según qué interese más). “Ahora consumimos lo que un amigo nuestro nos recomienda por las redes sociales: si a él le gusta, probablemente a nosotros también”, dijo, para añadir que “los jóvenes no están interesados en comprar periódicos, pero sí en contenidos concretos, como las crónicas de los festivales de música”. Es precisamente a través de este tipo de informaciones y gracias a las redes sociales como Tuenti donde los medios pueden enganchar a los lectores jóvenes.

La clase de Ícaro dio para mucho más. “Jamás la carne de periodista ha estado más barata, pero ahora tenemos la oportunidad de poner en valor nuestra marca”, aseguró para advertir a los alumnos de periodismo (y a los periodistas en general) que ya hay empresas que no contratan por el curriculum, sino buscando en Internet quién es el candidato. “El periodista que se curre su parte social (identidad digital) valdrá mucho más”, dijo, “y se me ocurren al menos cuatro periodistas en España cuya marca en Internet es mejor que la del medio en el que trabajan”. A nosotros también.

Día dos

Si el miércoles salimos de clase con un montón de ideas, las sesiones del jueves no se quedaron atrás. Comenzó el profesor Ramón Salaverría hablando sobre la construcción hipertextual de las informaciones y las tendencias en los géneros multimedia. Juan Ramón Jiménez volvió a saltar a la palestra: “Yo no soy revolucionario (al hacer periodismo), sino evolucionario”. Desmontó la pirámide invertida para enseñarnos que en Internet se escribe por capas, como en los videojuegos: el primer nivel son los tres primeros párrafos con las 5W; a partir de ahí, la información para lectores avanzados. Nos hizo pensar sobre cómo enlazar para que, al darnos cuenta de que Google también puntúa la lógica (y no sólo la SEO), no se nos olvide jamás. Hablamos de los comentarios de las noticias y nos explicó que la BBC ya pide testimonio a sus lectores a través de éstos (para luego contrastar contactando, claro): “Periodismo puro y duro con la gestión de los comentarios”.

Ramón Salaverría en plena clase en La Rábida

Volvimos a los anales del periodismo digital gracias a un pantallazo de elpais.com del año 98, uno de los primeros gráficos en flash en elmundo.es o el primer reportaje multimedia de la vanguardia.es (año 2001). Fueron el trampolín al “salón de Detroit del periodismo”, lo que algunos se empeñarán en llamar el futuro, pero que ya es presente. Puso como ejemplo a la revista Época para asegurar que “Basil está haciendo cosas maravillosas”. También el “ojo de Mordor” de marca.com (“repensar lo establecido: información y creatividad”), el que hizo nytimes.com “en 24 horas” o sus “fórmulas de videojuego” aplicadas, por ejemplo a You Finish, You Win. “Hoy por hoy hay dos divisiones en lo que a infografías se refiere: nytimes.com y el resto”, dijo Salaverría (y esto da para otro post).

El editor jefe de elcorreoweb.es, Paco Torres, nos habló sobre el futuro de las redacciones. Habló del caso de integración de El País y recordó que 20 Minutos fue el primer diario que unificó sus redacciones para desfusionarlas casi tres años después.”La filosofía de la web se debe plantear de arriba abajo. Otros experimentos me han salido mal”, aseguró. Explicó que en su periódico los periodistas digitales distribuyen el 75% de su esfuerzo en la web y el 25% restante en el papel y que cada día la mesa de la redacción decide las coberturas de los temas, y en función de eso, los recursos asignados a cada uno. Los fotógrafos, en cambio, trabajan indistintamente para ambos soportes. ¿Su receta? “Coordinación, multimedia, versatilidad y socialización”. (Podéis consultar su presentación en Slideshare.)

Justo antes de dar paso a la mesa redonda, Manfredi repasó los datos de penetración de los medios online y de la inversión publicitaria en Internet. En la mesa redonda, en la que también participaron Paco Torres y Ramón Salaverría, se habló sobre los modelos de publicidad, “la dictadura de las mediciones”… hasta que salió el debate sobre el “periodista orquesta”. Alguno ya no pudo decir ni mú al escuchar que Manfredi gestiona él solito 31 páginas de Facebook. Salaverría intentó reconducir el debate al asegurar que “el futuro está entre los ‘cazadores de información’, los polivalentes, y los ‘cocineros’, los especialistas”, pero poco duró. Fue Victoria Cabrera quien intervino a tiempo para explicar los beneficios que aporta a un periodista controlar los formatos multimedia, lo que no está reñido con “educar” a los jefes: “Soy periodista 24 horas, pero hay que saber decir ‘hasta aquí'”. Victoria se lució y zanjó definitivamente un debate que coleaba desde el primer minuto.

Día 3

Si a estas alturas alguno pensaba que el curso de la Unia tenía poca enjundia, el coordinador multimedia de ABC digital de Sevilla, Javier Arias, se encargó de disipar todas las dudas. Fue tanto lo que nos enseñó que próximamente haremos un post lleno de enlaces y ejemplos. Estén atentos que no tendrá desperdicio.

Antonio Manfredi durante su clase en La Rábida

Tras Arias llegó el turno del director de Genera Internet Technologies, José Moreno Ruiz, que nos habló de ‘Estrategias, contenidos y operaciones en las nuevas televisiones pensadas para Internet’. Como responsable de las webs de La Sexta o Canal Sur, nos explicó que el programa de Buenafuente tiene un pico online de 26 minutos de duración hacia las 10.00 h y que el de ‘Sé lo que hicisteis…’ suele ser a los 20 minutos de su directo “por lo que han conseguido que la gente vea el programa con el portatil”. Puso como ejemplo de “periodismo ciudadano y móvil” CNN iReport, una plataforma a la que los telespectadores pueden subir sus vídeos: “El 80% de los vídeos no tiene manufactura y el 12% de lo que se emite en el informativo de la noche de CNN proviene de ahí”.

Reveló que en el próximo mundial de baloncesto, La Sexta retransmitirá varios partidos a la vez y nos habló de “la nueva generación de periodistas” que complementan las retransmisiones de fútbol con metadatos. ¿Será la tele del futuro así? “Si tuviera que apostar por algo, Internet no se verá en la tele”, dijo Arias, que se decantó por InOut Tv o Tivo antes que por GoogleTV. Y, por supuesto, para quien quiera estar informado, recomendó leer Wired.

“La televisión online significa multivisión, publicidad continua y ruptura de las barreras geográficas”, comenzó fuerte Manfredi, también responsable de Medios Interactivos de Radio Televisión de Andalucía, su ponencia sobre ‘Nuevos modelos de consumo televisivo en Internet’. Abogó por cerrar la señal de satélite de Andalucía TV en favor de la WebTV y lo argumentó de lo lindo. La primera cuesta 275.000 euros al año frente a los 125.000 de la segunda. Además, en RTVA suben entre 45 y 50 vídeo al día a Youtube, lo que supone un mínimo de 3.000 euros de ingresos al mes: “Youtube tiene el hosting y el tráfico. Eso se llama economía, ingresos a coste cero”. Lo hacen gracias a Youtube Content Manager. “La WebTV es un modelo alternativo al papel porque el audio y el vídeo generan tráfico y publicidad”, aseguró mientras los demás mirábamos ojipláticos sin poder creer lo que nos estaba contando: el futuro hecho realidad.

A tener en cuenta:
La redacción itinerante nunca hubiese sido posible sin la otra mitad, mi compañero de viaje, Jon Laiseca: un hombre lleno de recursos y que destila ingenio por los cuatro costados.

2.028 kilómetros por amor al periodismo

Jon aún no lo sabe, pero algún día seremos como Bonnie y Clyde o como Thelma y Louise o, poniéndonos a querer, como Bob Woodward y Carl Bernstein. Da igual. El caso es que como nos lo pasamos tan bien en nuestro debut en Café & Periodismo, nos hemos convertido en pareja periodística de hecho y nos hemos propuesto estar en cada sarao que se cruce en nuestro camino. Que se preparen las carreteras, los mares y los cielos, que allá vamos.

Nuestro próximo destino será Huelva. Recorreremos 2.028 kilómetros de ida y vuelta para estar en el encuentro Nuevas herramientas para el periodismo organizado por la Universidad Internacional de Andalucía. Sexo, drogas y rock&roll; carretera, periodismo y playa.

Victoria Cabrera nos enseñará a buscar nuevos mercados; Antonio Granado nos contará el reto de la integración de redacciones; Ícaro Moyano, la función periodística de las redes sociales y Ramón Salaverría, las tendencias en los géneros multimedia. Aprenderemos a marcar la diferencia con vídeo, audio y fotografía de la mano de Javier Arias y a construir estrategias, contenidos y operaciones en las nuevas televisiones pensadas para Internet con José Moreno Ruiz, para rematar con Antonio Manfredi, que nos hablará de los nuevos modelos de consumo televisivo en la red.

En el viaje de ida comentaremos cada boletín de radio, recordaremos anécdotas vividas, soñaremos con un mundo mejor. Destriparemos la profesión para volverla a construir. Seremos felices creyendo, por un momento, que todo tiene solución y que tenemos la manera.

Volveremos queriendo escuchar más historias que nos recuerden que no tenemos ni idea. Anhelaremos dejar nuestros curros sistemáticos para hacer periodismo de verdad. Desearemos encontrar soluciones viables y ponernos el mundo por montera. Querremos aprender más para intentar ser un poco mejores.

Y todo por amor al periodismo. O a la playa. O al rock&roll. O a lo que sea.

Seguiremos experimentando

Tengo un subidón de la droga que más me gusta: un cóctel de libertad, experimentación, aprendizaje, amigos, risas, viaje y periodismo. Si me preguntan dónde se consigue, diré que en los pasillos, en las carreteras y en los bares.

Escapé de Donosti el viernes con un mono asqueroso. Llegué a Bilbo directa al Nonick y me senté en la última fila del multibox de EITB. Mi camello preferido me atacó por la espalda y me llevó directa a un reservado: dos periodistas como la copa de un pino entrevistando a Jennifer Preston, social media editor del New York Times. Lo que iba a ser algo rápido se convirtió en una tertulia de más de dos horas, como si se conocieran de toda la vida. Una, que está aprendiendo, flipaba en silencio.

Los 1001 medios me volvieron a mandar a las nubes con su taller ‘Comunidades para periodistas’, también en el Nonick. Periodismo lisérgico, redacciones líquidas, reputación digital, sinapsis organizativa, ecosistemas informativos, tropicalismo, buen ambiente y debate. Rodrigo se salió.

Fue un placer poner cara a @Teketen, @euskaljakintza, @lontzo, @iturri, @xuriken, @ikerarmentia @jesusgordillo y reencontrarme con @mberzosa. Y seguro que se me olvida alguien.

Me iba a casa, pero acabé metida en un coche, camino al V Congreso Internacional de (Nuevo) Periodismo, en Comillas. Playa, monte, fronteras y rotondas. Un rato demasiado especial durante la comida gracias a Javier Casal y Javier F. Barrera. Casi dos horas preparando el taller de 1001medios entre las tripas del Congreso, para que, justo antes de empezar, fallara el sonido. Estén atentos a Barrera que ha prometido un post en el que explicará cuál es el kit básico para estos eventos.

Aprender experimentando, retransmisión en streaming con entradas en directo vía Skype desde México, Venezuela y Madrid. Que se agarren los medios, que vienen curvas. Impresionante Casal, que dio una lección impagable de periodismo. Muy enriquecedor lo que nos contaron Filemón Alonso-Miranda, desde México, y Luis Carlos Díaz, desde Caracas. Yo, que no soy mitómana pero siento muchísimo respeto hacia los grandes, reconozco que me tembló hasta el flequillo cuando, no me preguntes cómo, me pasaron a Enrique Meneses al teléfono. Ya en abierto, el tío entró a saco: “Pachucho no estoy nunca. Ahora estoy relajadísimo porque me han dado oxígeno y estoy volando”. Nos volvió a dar el subidón. Al sonido, Jon Laiseca, que a pesar de las dificultades técnicas, logró que el tinglado funcionara. Laura Pintos extrajo la esencia y, serena, hizo un resumen sin igual en el que recordó que “tenemos la esperanza de que el periodismo cambie con Internet”. Remató Casal: “Los periodistas vamos a seguir experimentando”.

Y, sin querer, acabamos en una carpa, donde nos sentimos como un pulpo en un garaje. Pero Jon Laiseca nos salvó. Si intento explicar qué paso, nadie lo entenderá. Sólo diré que para evitar las risas incontrolables (de las que si miras al de al lado te ríes más todavía), Barrera intentaba coger notas, Álvaro apagó twitter, Casal miraba para otro lado y yo intentaba meterme debajo de la mesa. Sólo César se permitió una carcajada sonora y Jon seguía tuiteando como si no fuera con él. Tuvimos que salir corriendo de allí antes de que nos echaran. Desternillante.

Más sobre el #Nonick

Teketen: Postnonick 2010
El País (por @petezin): La gestión de redes sociales, una labor periodística esencial
Edgar Sánchez: Nonick o Sinick. Akelarre de profesionales Social Media en Bilbao

Más sobre #nuevoperiodismo

Javier Casal: Comillas (I) y Comillas (II)